miércoles, 23 de agosto de 2017

Fuente: Otra Mirada
Por:
Alberto Adrianzén Merino
Comisión Política

“La verdad y los hechos están amenazados”. La frase pertenece a la historiadora norteamericana Deborah Lipstadt especialista en el holocausto judío durante la segunda guerra mundial. Lipstadt fue el personaje central de la película “Negación” que cuenta la historia del juicio que enfrentó cuando David Irving, historiador inglés y “negacionista” del holocausto, la acusó de “calumnia”. La historiadora norteamericana, curiosamente, tuvo que demostrar con pruebas y evidencias que el holocausto existió y que, por lo tanto, lo que decía Irving no solo era falso, sino que esa postura era consecuencia de su admiración por Hitler y el fascismo.

Sin embargo, Lipstadt no se quedó ahí. Sostuvo también que el “negacionismo” se basa en un revisionismo de la historia disfrazado de académico que al modificar conscientemente los hechos y las evidencias se negaba a aceptar lo que “era innegable”. Por eso también sostiene que una cosa es un punto de vista que deviene de una postura ideológica y otra es la verdad de los hechos. Lipstadt, por otro lado, añadía que el “negacionismo”, sobre todo en esta época, estaba asociado al rol preponderante de los medios de comunicación que pueden convertir una mentira en una verdad, es decir, lo que hoy se llama la “postverdad”. También podemos definir el “negacionismo grupal”, como afirma Michael Spector, cuando “todo un segmento de la sociedad, a menudo luchando con el trauma del cambio, da la espalda a la realidad en favor de una mentira más confortable”. Estamos en la época la “postverdad” y de las “mentiras más confortables”.

Por eso el “negacionismo” no solo tiene que ver con el holocausto judío o Shoá o con el genocidio armenio en 1915 por los turcos, sino también, por ejemplo, con negar la existencia del cambio climático pese las evidencias científicas o negar la importancia y necesidad de las vacunas para prevenir determinadas enfermedades, o negar bajo argumentos religiosos la igualdad entre los géneros.

Esta corriente “negacionista” en nuestro país, se podría decir, que hizo su debut cuando la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) publicó en el 2003 su famoso informe sobre los años de la violencia en el Perú (1980-2000). Como muchos saben o recordarán, cuando se publicó este informe algunos no solo criticaron su contenido, algo que es normal, aceptable y respetable, sino que otros comenzaron a negar hechos sobre los cuales había evidencias. Uno de ellos fue que no existió una violación sistemática de los derechos humanos por las fuerzas del orden, es decir, que no existía un mismo patrón de comportamiento en la lucha antisubversiva y que por lo tanto, no existió una política de Estado sino más bien hechos aislados; también negar el número de víctimas -que mayoritariamente eran quechuahablantes- con argumentos nada serios. En estos últimos días hemos tenido la confirmación, gracias a una sentencia del poder judicial, que en el cuartel Los Cabitos, en Ayacucho, no solo fueron asesinados 53 campesinos, sino que, además, existió, algo que se negó siempre, un horno crematorio para desaparecer a las víctimas.

En este contexto hace unas semanas ha sido publicado el libro de María Cecilia Villegas “La verdad de una mentira (El mito de las esterilizaciones forzosas)” que trata sobre la política de esterilizaciones durante el gobierno autoritario de Alberto Fujimori. El libro de Villegas en un tono académico afirma que, si bien hubo una política de Estado respecto a las esterilizaciones, las forzosas y aquellas que se hicieron sin consentimiento, fueron hechos ajenos al programa y episódicos, es decir, un mito, inventado por los grupos izquierdistas y feministas.

Y si bien las críticas de Salomón Lerner Febres, Francesca Denegri, Camila Gianella, Christina Ewig, Aída García Naranjo, Juan Pablo Murillo, Mirko Lauer, Susana Chávez y otros, me parecen correctas ya que apuntan, con argumentos sólidos, a desmitificar la “verdad” de Villegas -Susana Chávez (Otra Mirada: 21/08/17), por ejemplo, afirma que el Perú fue uno de los cinco países a nivel mundial “donde se evidenció la violación de la Enmienda Tiahrt, establecida en el marco del acuerdo entre USAID y el Ministerio de Salud, al demostrarse que la oferta forzosa de la AQV venía con incentivos (ropa, trabajo, alimentos, etc.”, como también “con perdida de apoyo alimentario, si se negaban a aceptar dicho método”-, lo que me parece igualmente importante es decir que no es la primera vez que Villegas arremete en contra de lo que llama los mitos creados por la izquierda.

En un artículo de su autoría, publicado años atrás en el diario Correo (14/09/13), afirma lo siguiente: “En el Perú durante los años que vivimos bajo la violencia murieron alrededor de 23,969 personas…Nosotros permitimos que una Comisión de la Verdad y Reconciliación escribiera una historia sin consultar siquiera con quienes lucharon contra el terrorismo. Los militares y policías. Permitimos que la izquierda, prima hermana de Sendero y del MRTA, controlara la CVR y que nos dijera que el Estado peruano ejecutó una política sistemática de violación de Derechos Humanos. Permitimos una agenda política de izquierda. Permitimos que una ideologizada Comisión Interamericana de Derechos Humanos nos obligara a construir un monumento, donde al lado del nombre de las víctimas del terrorismo, colocamos el nombre de los terroristas”.

Como sabemos, es otra la verdad. Aquí solo señalaré algunos puntos. Según la CVR las víctimas mortales fueron alrededor de 70 mil personas. De esa cantidad, un poco más de 20 mil estaban identificados con sus dos apellidos. Otro tanto, con un solo apellido. Para certificar la muerte de una persona con un solo apellido se requería de tres testigos. A ello hay que agregar, según la CVR, los ocho mil desparecidos (hoy la fiscalía habla de 15 mil desaparecidos). El número restante de víctimas para llegar a 70 mil se obtiene mediante un método estadístico que otras Comisiones de la Verdad han aplicado en diferentes países. De otro lado, la CVR sí entrevistó a militares y policías, en especial a los generales de los comandos político-militares de las zonas de emergencia, asimismo a otros oficiales, como también a soldados que se presentaron voluntariamente ante la Comisión para dar su testimonio. Asimismo, el monumento que está ubicado en el Campo de Marte, en el distrito de Jesús María, no fue ni una imposición de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ni hecho con dinero del Estado peruano sino más bien con el saldo que quedó de las donaciones externas para el proceso de la CVR, en especial el aporte de la Cooperación alemana que también contribuyó significativamente en la construcción del Lugar de la Memoria.

Y, por último, es una falsedad decir que la CVR, creada durante el gobierno del presidente Valentín Paniagua con el voto individual y secreto de cada miembro del gabinete de aquel entonces, haya estado integrada por “primos hermanos” del senderismo y del MRTA. Es difícil imaginar que el padre Gastón Garatea, Salomón Lerner Febres, Carlos Iván Degregori, Beatriz Alva, Carlos Tapia, Rolando Ames, el Gral. Luis Arias, Enrique Bernales, Sofía Macher, entre otros, hayan tenido inclinaciones prosenderistas o a favor del MRTA. Más aún cuando el propio informe de la CVR señala a Sendero Luminoso como el principal responsable de la violencia y de haber cometido la mayor cantidad de crímenes.
Queda claro que el mismo tono y orientación de este artículo de María Cecilia Villegas se reproduce, palabras más o palabras menos, en su reciente libro. Y ello tiene que ver no solo con la negación de los hechos y revisión de la historia, sino también con su postura de no preguntarse por qué las víctimas, sean en la época de la violencia o de las esterilizaciones, son siempre los más pobres e indígenas quechuahablantes en este país. El “negacionismo” además de negar los hechos, es también la negación de los otros, es decir, de las víctimas, como sucede en el debate sobre el holocausto.

Se podría decir que María Cecilia Villegas es parte de esta corriente “negacionista”, que se presenta con un lenguaje académico, de la que nos habla la historiadora Deborah Lipstadt y que busca, con un discurso sobre una “nueva verdad”, construir una lógica de dominación cultural mediante “mentiras confortables” para un sector social. Dicho con otras palabras, María Cecilia Villegas está más cerca del historiador inglés David Irving que niega el holocausto, en este caso no por sus simpatías hacía Hitler y el fascismo, sino más bien por su obvia admiración por Alberto Fujimori y el fujimorismo. El debate sobre quién escribe la historia si los vencidos o los vencedores, creó, está abierto.

martes, 15 de agosto de 2017

Fuente: Habla Castañeda

Por:
Gustavo Guerra García Picasso
Comisión Política

Los limeños votaron el 2014 con la esperanza de que su nuevo alcalde culmine con buena gerencia las reformas que estaban en marcha en Lima. Sin embargo, contra los intereses de la ciudad, el actual burgomaestre ha procedido a desarticular todos los procesos en curso. Los primeros avisos se dieron cuando negó que existe un Plan de Desarrollo Urbano al 2035 (PLAM) concordado con EL Callao. Lo único que tenía que hacer la gestión amarilla era ponerlo en consulta y luego aprobarlo por ordenanza. La decisión de ignorar el PLAM, generó que se produzca un movimiento en todos los centros de estudiantes de arquitectura que hasta ahora marchan por una Lima Planificada.

Al poco tiempo, se agudizaron los problemas cuando el alcalde anuncia que la reforma del transporte no existe y empieza a demolerla sistemáticamente. La reforma del transporte ha sufrido la anulación de la mitad de los contratos de Corredores Complementarios, la anulación de la adjudicación de la licitación de recaudo privado (tarjetas electrónicas del SIT), la cancelación del estudio de factibilidad de la infraestructura (semafórica, vial y de paraderos) de los corredores complementarios, y la cancelación sin explicación de todas las licitaciones de las rutas de aproximación e integración.

Desmontar la reforma en un 90% de su cobertura y despedir a cientos de inspectores ha generado la proliferación de los taxis informales y colectivos ilegales que sólo en el Corredor Tacna-Garcilaso- Arequipa (TGA) llegan a ser 30,000 por día. El alcalde despidió al 90% de los inspectores y construye un By Pass con 530 grietas que nadie le pidió. Con esas dos decisiones ha logrado que la velocidad de circulación de los buses baje de 15 Km. por hora a 10 Km. en TGA. Como consecuencia, los pasajeros por día han bajado de 160,000 en diciembre del 2014 a 110,000 en la actualidad.

Pero allí no quedan todos los males. Murales que eran obras de arte han sido pintados de amarillo y en infraestructura nos está quitando el Ovalo Canta Callao en Los Olivos, la ampliación de la Separadora Industrial hacia la Panamericana Sur, los viaductos que debían hacerse entre el centro histórico y San Juan de Lurigancho y el Teleférico al Cerro San Cristobal, que lo cambió por un servicio inseguro sobre la base de buses transformados irregularmente.

Además, ha cometido la barbaridad de cancelar unilateralmente el proyecto del túnel de Javier Prado-La Marina-Faucett, y acosa a los concesionarios de los proyectos “Túnel del Centinela” y de “Vía Expresa Sur” con el objetivo de que no se inicien las obras. Con ello nos quedamos sin un túnel que conecte La Molina con la vía Expresa por debajo de Angamos-Primavera, y sin la continuación de la Vía Expresa desde la Estación Las Flores hasta la Panamericana Sur.

Al mismo tiempo, la gestión amarilla nos ha quitado el proyecto de espacio público más importante de la ciudad que era el Proyecto Río Verde, que tenía como objetivo la recuperación de la ribera del Río Rímac y aportaba un parque con una extensión equivalente a la del Campo de Marte.

En seguridad, a pesar de la crisis que vive el país, Luis Castañeda despidió a ciento de serenos, pues van a “optimizar” el servicio.

En lo social, la gestión amarilla impidió el traslado de los Shipibos de Cantagallo a Campoy, lo que pudo haberles salvado de la tragedia ocasionado por un incendio. Además, la gestión amarilla no gastó el 95% de los recursos para atender la emergencia durante el Niño Costero.

Y en perjuicio de los habitantes de Lima Norte y de Puente Piedra, adelantó ilegalmente el cobro de un peaje asumiendo una extraña defensa de los intereses de la empresa por encima del bien común.

Para redondear el desastre, la gestión amarilla ha permitido la venta total de las acciones de la concesión de OAS en Línea Amarilla y la venta de la mayoría de las acciones de Odebrecht en Rutas Nuevas de Lima, en circunstancias que el país requería los activos se mantengan bajo control de dichas empresas para que gobierno del Perú pueda cobrar las reparaciones que nos corresponden.

Ahora, la gestión amarilla sigue tratando de imponerle a los vecinos más pasos a desnivel que acabarían con todos los árboles de la Avenida Salaverry e intenta ensanchar la Avenida Benavides contra lo establecido en el plan urbano de Miraflores.

Para coronar, es de público conocimiento que la gestión de defensa civil y de fiscalización de la MML están seriamente comprometidas con denuncias públicas de comerciantes sobre coimas y extorsiones para aprobar diferentes permisos y certificados en lugares, en donde el descuido y la informalidad han causado varios incendios con muertos y heridos. Por todas estas razones, el alcalde de Lima debe renunciar. Es necesario que la ciudad de Lima recupere su dignidad. Ya es hora.

miércoles, 19 de julio de 2017

Fuente: Archivo JP
Por:
Roberto Sánchez Palomino
Presidente

Cc.
Mario Huamán Rivera, Presidente de la CGTP
Géronimo López Sevillano, Secretario General de la CGTP

Es grato saludarles y comunicarles nuestro firme respaldo a la Jornada Nacional de Lucha de la CGTP, decidida por su magna asamblea de delegados, que se llevará a cabo el miércoles 19 de julio, fecha que también recuerda la formidable movilización obrera y popular que derrotó a la dictadura militar y abrió el camino para la democracia en nuestro país.

1. Esta jornada por empleo, reactivación económica, derechos laborales, contra la corrupción y la violencia, se justifica plenamente frente a la incapacidad del gobierno para resolver el problema de la economía de millones de peruanos. Hoy crece el desempleo y el subempleo, la informalidad, la tercerización, la intermediación y la subcontratación. Cae la producción, el agro olvidado, las comunidades campesinas y amazónicas desatendidas, la manufactura sobrevive apenas, la construcción está parada, la minería en peligro, la electricidad con sobrecapacidad. Y grandes proyectos de inversión como el gas están paralizados y el crédito productivo se derrumba mientras la demanda interna se desacelera por primera vez en quince años.

2. El programa recesivo del gobierno no ha funcionado y aumenta el déficit fiscal y el endeudamiento, mientras caen los ingresos tributarios. Así, en las regiones se empeoran los servicios de salud, educación, vivienda, golpeadas por lo demás por fenómenos naturales que la desidia gubernamental convierte en catástrofe de miles de familias afectadas por el niño y agobiados por las carencias de los insuficientes programas sociales.

3. El gobierno quiere resolver la crisis de su inacción dándole más a los dueños del capital y abaratando el valor de la fuerza de trabajo. Quiere imponer una reforma laboral que lo precariza, desrregulando la actividad económica para favorecer el vertical abuso del destrabe de los negocios de los monopolios sobre los mercados. Y quita derechos fundamentales de todas las categorías sociales, condenando a la mayoría de trabajadores a empleos temporales e informales por el resto de sus vidas.

4. La muerte de los jóvenes de la Galería Nicolini, los fallecidos por el uso de desvencijados e informalizados transportes en el Cerro San Cristóbal, la cotidiana inseguridad ciudadana y la violencia contra la mujer y los jóvenes, la proliferación de bandas del crimen organizado, son algunos de los lamentables resultados que nos entrega el sistema neoliberal, regido por las golpistas reglas de la constitución fujimorista de 1993. Estos son los resultados de un sistema que exonera a los millonarios, no fiscaliza a la casta de los ricos y donde los empresarios lobistas se aprovechan del poder para aumentar su tasa de lucro e incrementar su capacidad de intermediación en el gobierno del Estado. Ciertamente el Ministro Zavala ha fracasado. Debe irse. Con él, los tecnócratas neoliberales que cortan el jamón desde el Jirón Junín. Urge otra política económica y social, que esté al servicio de la producción, el ingreso y el consumo de la gente modesta y el trabajo para todos los peruanos.

5. Además el Presidente PPK ha olvidado la supuesta revolución social a la que se comprometió en la campaña electoral, prometiendo defender los derechos laborales y mejorar las remuneraciones. ¿Qué ha hecho, en verdad?

6. Todo lo contrario. El ministro de Trabajo impulsa una reforma laboral dañina para los trabajadores, los salubristas, los trabajadores de la educación. Este ex director de recursos humanos del Banco Interbank insiste con el Ministerio de Economía y Finanzas, en dar una nueva Ley de Empleo Juvenil que agrava las condiciones de vida y trabajo de los más jóvenes. Propuesta anti laboral que no fomenta el empleo de calidad y lo reemplaza por una mera subvención del 9% del salario como aporte de las empresas a EsSalud. Cabe recordar que no menos de 150 mil jóvenes se incorporan anualmente al mercado laboral y, al no encontrar empleo, se forma una enorme reserva de fuerza de trabajo desocupada que abarata el costo salarial. Esa política llevada al extremo extiende el predominio del trabajo esclavo, caso de las Galerías tipo Nicolini y la multiplicación de los oficios personales en las calles. ¡Cuán lejos estamos de la promesa de formación técnica y profesional, fiscalización laboral e incremento de remuneraciones a un mínimo de 1050 soles indexados a la evolución de los precios de los alimentos!

7. La legislación aprobada hasta la fecha es claro indicio. Elimina la obligación de registrar los contratos de trabajo a plazo determinado y de modalidades formativas y se ha anunciado el fomento de la contratación a tiempo parcial, que debilita la fiscalización y flexibiliza las normas laborales, que de ese modo pulveriza la estabilidad laboral, el régimen de gratificaciones, jornada legal, descanso semanal y anual.

8. *En el sector público, miles de trabajadores siguen esperando que el Congreso apruebe la eliminación del opresivo régimen CAS, el acceso a la negociación colectiva y la reforma integral de la Ley Servir del sector público. PPK tampoco ha cumplido su promesa electoral. Boca callada.

9. La política neoliberal, más bien, prioriza las utilidades y rentas, las ganancias financieras y bancarias de los grandes capitales de fondos y empresas extranjeras, mientras que reduce los salarios reales, sueldos y pensiones de la población. Por eso, miserables jubilaciones, un sueldo mínimo vital inferior al valor de la canasta de bienes de subsistencia de las familias de los trabajadores e informales. PPK impulsa, además, la privatización progresiva de los servicios de la salud, la educación, el agua, la basura, la electricidad para los chilenos, mientras la gente enferma fallece sin hospitales ni medicinas. La formación escolar y universitaria pública y privada está debilitada por falta de presupuesto y oportunidades de los hogares de las clases medias para sufragar las matrículas, y observamos consternados, junto con los estudiantes, la explosión de inefables universidades bamba. Otro ejemplo de aumentar la desigualdad es el intento de despedazar Sedapal y subir la tarifa del agua para rentabilizarla, mientras que a Gloria y Backus se les abarata la factura por el uso del agua subterránea, que es de todos.

10. El edificio incendiado en Las Malvinas es un fiel reflejo del comportamiento del neoliberalismo criollo. Personal público de Defensa Civil y sacrificados bomberos inermes ante la carencia de medios para sofocar el fuego mientras jóvenes mueren encerrados y calcinados en los containers del capitalismo de techos y azoteas. El modelo neoliberal, sin duda, exige ganancias a cualquier precio, inclusive a costa de promisorias vidas humanas de jóvenes peruanos.

11. A esto, se suma el cáncer de la corrupción. Está generalizado en las entidades públicas y los negocios privados, metástasis puesta en evidencia en los consorcios de la construcción civil (El grupo de los 30: Grana y Montero, JJ Camet, COSAPI, Castillo Dibós, etc) y los grupos de afuera como Odebrecht, OAS, QG, AC, entre otros.

12. El discutido pedido de indulto a Fujimori hace escarnio a la memoria de los trabajadores, cuyo Secretario General de la CGTP y de Construcción Civil, Pedro Huilca Tecse, es una de las víctimas emblemáticas de los grupos creados por el fujimorismo y especializados por Montesinos, como el Grupo Colina, en corromper, robar, secuestrar, torturar y asesinar. De acceder a este pedido, el Sr. Kuczynski sería un indultador de asesinos, comparable a dador de narcoindultos. El indulto no resuelve ninguna crisis ni ningún problema de gobernabilidad. Solo dividiría aún más a la sociedad peruana, cuya imagen pública de impunidad frente al homicidio quedaría registrada en la comunidad internacional. Todo esto debilita la institucionalidad democrática. De hacerlo, quebraría el compromiso firmado con la CGTP sobre el apoyo y protección a los defensores y defensoras de los derechos humanos, así como de disponer investigaciones rápidas e imparciales sobre presuntas violaciones de derechos humanos. Los defensores de los derechos humanos decimos: ¡No al indulto!

13. Nuestra organización JUNTOS POR EL PERÚ pone a disposición de la CGTP los aportes de nuestra Comisión Nacional de Juventudes para contribuir al debate de un programa de reivindicaciones e iniciativas legislativas, basadas en la mejora de las condiciones de acceso y desempeño de la juventud en el trabajo.

Reciban estimados cc. el saludo militante de JUNTOS POR EL PERÚ, con los mejores augurios de una exitosa y combativa marcha de la CGTP y los trabajadores; por empleo, reactivación económica, derechos laborales, contra la corrupción y la violencia.

sábado, 24 de junio de 2017

Fuente: Internet
Por:
Roberto Sánchez Palomino
Presidente

Cuando el General Juan Velasco Alvarado instauró el Día del Campesino en 1969, sobre la base del anterior Día del Indio creado por Augusto B. Leguía en 1930, y en el imaginario nos intercala el sentido de si se trata del día de nuestros padres agricultores o nuestras familias de campesinos asentados en las chacras, donde hoy se cultiva para alimentación y para la sobrevivencia económica, o si habla de los trabajadores del campo en los latifundios privados, básicamente en la costa. Entonces, ¿es el peón agrícola del Régimen Laboral Especial (Ley 27360 Promoción del Sector Agrario) o acaso el jornalero, eventual informal actual? Algunos hermanos preguntan por la Fiesta del Inti Raymi, relacionada a la celebración de nuestros abuelos Incas, con ofrendas al dios Sol, dador de vida y abundancia sobre la tierra.

Aún con todos esos sentires e inquietudes contrapuestas, hemos de mirar a los hombres y mujeres; cuya relación milenaria con la tierra y su trabajo alguna vez nos hizo creadores de suficiente riqueza, alimentación sana y segura para magnificar nuestra cultura del trabajo honrado y colectivo con sentido familiar, sagrado y festivo.

El campo, los agricultores, el de las millones de unidades familiares en nuestro Perú, es lo más efectivo que tenemos de propia iniciativa como una economía de subsistencia. El Estado no invierte, no mira en su digna importancia la necesidad de volcar sus esfuerzos a desarrollarla con sentido nacional, dotándola de tecnología, acceso a crédito, nuevos mercados, generación de valor agregado, fortalecer la organización social y dar condiciones laborales acordes a un trabajo digno en el siglo XXI.

Hoy te conmemoramos, hermano campesino. Celebramos nuestra cultura del trabajo honrado, donde el Ama Sua, Ama Quella y Ama Llulla fueron base de grandeza civilizatoria. Hoy más que nunca necesitamos ese espíritu que refunde la crisis moral, política, económica y social de un Estado que no nos representa.

Fuerza, hermano campesino de todas las regiones naturales del Perú.

Kachqaniraqmi.

viernes, 19 de mayo de 2017

Fuente: Archivo JP
Por:
Yehude Simon Munaro
Secretario Nacional de Ideología, Doctrina y Formación Política
Presidente Comisión Política

Ésta no es la ceremonia de un Partido o una personalidad o un dirigente. !NO! Es un acto de celebración de unidad que por décadas nuestro pueblo nos ha exigido.

No ha sido un camino fácil, cada organización ha tenido su cuota de sacrificio para lograr nuestro objetivo. Queremos marcar un hito en la historia de nuestra patria y creemos humildemente que estamos en el camino correcto para conseguirlo.

Nuestra izquierda durante un largo período se recluyó en su pasado, sacrificando su presente y futuro. Conscientes de esta situación en los últimos años se comenzaron a dar pasos para superar esos períodos vacíos y finalmente luego de intensas conversaciones y sinceras autocríticas hemos decidido enterrar nuestros aislamientos y reiniciar el camino que nos devuelva a nuestro pueblo.

Salvo contados esfuerzos, como la hermosa experiencia de Izquierda Unida, hemos tenido cerca de medio siglo de divisiones que poco a poco nos alejaron de la población hasta llevarnos a una dramática agonía que esta noche tratamos de revertir, por ello esta unidad al lado de personalidades hombres y mujeres democráticas y progresistas.

No estamos dispuestos a ceder a conductas personalistas, grupales o de cualquier tipo ajenos a los intereses del país. Nuestros rivales, nuestros enemigos extremistas de derecha e izquierda harán lo indecible para dividirnos pero tenemos la fe en que producto de nuestra firmeza y convicción no lo lograrán.

Queremos dedicar todos nuestros esfuerzos, toda nuestra vida para derrotar a dos enemigos del país: la pobreza y la corrupción y solo lo lograremos si estamos todos unidos.

Asumimos el desarrollo de una economía solidaria que afirma la necesidad del capital nacional y extranjero pero en la misma magnitud damos importancia vital al trabajador pieza fundamental en la creación de la riqueza y por ello propugnamos visibilizarlos con salarios justos para que alcancen una vida digna y justa.

Nos reafirmamos en el impulso primordial del mundo rural y de dotar al país de una nueva Constitución acorde con nuestra realidad.

Hoy marcamos el inicio de una etapa en la política peruana.

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